Casa de los Olmedo

Casa de los Olmedo (s. XX). Fuente: propia.

Casa de los Olmedo (s. XX). Fuente: propia.

La planimetría ortogonal de esta localidad –no en balde estamos en una fundación renacentista- se ve enriquecida en sus calles más céntricas por un conjunto de casas, levantadas en el primer tercio del siglo XX, dentro de parámetros netamente historicistas y para una burguesía local enriquecida con las actividades agrícolas y ganaderas.

Mas de todas ellas sobresale por su excepcional singularidad la que nos ocupa, situada comienzos de la Calle Real, -la columna vertebral de la trama urbana-, fue materializada entre 1926 y 1929 para el prócer local D. Bernardo Olmedo Rodríguez, siendo sus constructores el Maestro Juan, natural de Almería, y sobre todo el alcalaíno Domingo Sánchez Velasco –”Dominguito”.

Figuras de una gran complejidad, quienes, a pesar de no tener una profunda preparación teórica; sin embargo, debido a su dilatada experiencia y afán de superación, suplieron con creces sus limitaciones académicas. Y la verdad es que el conjunto no puede ser más excepcional, pues sin lugar a dudas estamos ante una obra maestra del Modernismo Andaluz.

Casa de los Olmedo (s. XX). Fuente: propia.

Casa de los Olmedo (s. XX). Fuente: propia.

Con una estructura típicamente palaciega, donde por primera vez en esta localidad se incorpora a la construcción los nuevos materiales, como son el hormigón y el hierro, tiene por eje un gran elegante patio columnado del que arranca una magnífica escalera imperial de acceso a las galerías del segundo piso. Presidiendo el paño central de la escalera una copia relativamente reciente del Santo Cristo de Burgos y en la parte baja de todos los muros, incluso en las habitaciones del primer piso, un alto zócalo de cerámica de Triana, con los más variados motivos decorativos –vegetales, geométricos, aves, etc-, constituyendo quizás el mejor museo o muestrario de esta histórica y tradicional cerámica sevillana por estas tierras.

Interior de la casa de los Olmedo. Fuente: propia.

Interior de la casa de los Olmedo. Fuente: propia.

En eje con la escalera, como mandan los cánones, la portada, un airoso vano con arco muy rebajado, enmarcado por delicadas pilastras, y la airosa fachada. Dividida en tres alturas, sobresale, especialmente, la gran balconada del piso intermedio, resuelto a modo de un espectacular mirador, donde hay un gran despliegue de los motivos decorativos. Por último, el tercer piso es una galería cubierta, con un tratamiento muy próximo al de una gran loggia renacentista.

Por fortuna nos ha llegado a la actualidad sin ninguna alteración que haya modificado su original conformación, incluso, y es muy de agradecer, con su mobiliario original, en gran medida también modernista. Por todo ello resulta un palacete realmente excepcional dentro del panorama artístico andaluz de comienzos del Siglo XX.

Texto de Lázaro Gila Medina