Otras fiestas

Lumbres de San Antón

Noche de San Antón. Fuente: propia.

Noche de San Antón. Fuente: propia.

Al igual que en gran parte de la provincia de Jaén, esta fiesta es de gran arraigo en Cabra, aunque mantiene algunas peculiaridades.

La noche anterior al 17 de Enero, día de San Antón, se reúnen los vecinos en torno a las lumbres y durante la velada comen rosas y productos de la matanza, beben vino en bota o porrón, disparan sus escopetas al aire, los muchachos saltan las lumbres y junto con las muchachas, hacen ruedas en torno al fuego.

Durante los días anteriores, son legión, los “zagales” que se ven por las calles con sus haces de leña, maderas de muebles viejos o grandes ramas de olivo procedentes de la corta de éstos, almacenando material suficiente, para que su lumbre sea digna y las llamas suban lo más alto posible,  como por aquí se dice “quemar las barbas a San Antón”.

Aunque los días de Enero son fríos por estos lares, es muy cálido el ambiente que se origina, con esa neblina producida por el humo y ese olor a madera quemada que se apodera de todo el pueblo, lo que anima a los Cabrileños a la fiesta y a despedir así las Navidades, ya que como dice el refrán, “hasta San Antón, Pascuas son”.

La Candelaria

Día de la Candelaria. Fuente: Francisco Fernández Hermoso.

Día de la Candelaria. Fuente: Francisco Fernández Hermoso.

Día de Nuestra Señora de la Purificación, antiguamente se celebraba una procesión, pero al desaparecer la imagen de la Purificación en la guerra civil y no existir cofradía, dejó de hacerse. También era un día en el que se encendían lumbres, igual que en San Antón o Santa Lucía. Con bastante anterioridad se había perdido la costumbre de la torta monumental que repartía el ayuntamiento.

Lo más arraigado ha sido la presencia de las familias en la iglesia portando cestas de mimbre adornadas con romero y flores de almendro, en las que se albergan los tradicionales roscos de Candelaria; por su parte, los niños llevan en sartales y muy adornados estos roscos, que generalmente, son cocidos al horno y realizados con harina, huevo, azúcar y aceite tostado. Concluída la celebración, los asistentes a ella alzan los dulces para que el sacerdote, pase entre la fila de bancos, bendiciéndolos.

El Corpus

Calles engalanadas para la procesión del Corpus. Fuente: propia.

Calles engalanadas para la procesión del Corpus. Fuente: propia.

Manuel Urbano Pérez Ortega describe así la procesión del Corpus en su libro “Campanas y cohetes” Calendario jaenés de fiestas populares.

Procesión que en nuestra hora se realiza con modos idénticos a los medievales o modernos reproducidos, engalanando las calles con juncia, espliego y otras hierbas, cuando no, caso de Cabra del Santo Cristo, alfombrando con flores el recorrido procesional, para el que, también, se extienden en balcones y ventanas mantones de Manila, colchas y demás tejidos ricos en bordados, elementos que, asímismo, aparecen en los altares que manos populares construyen a lo largo del trayecto.

Según podemos observar en las fotos más recientes, todo se hace igual a lo descrito y a lo que se hacía en los primeros años del pasado siglo como vemos en la foto del Dr. Cerdá –desde uno de los balcones de su casa lanzan pétalos sobre la Custodia-, aunque ha cambiado el itinerario y un detalle que también podemos apreciar e dicha foto, todos los estandartes y banderas de las cofradías existentes en el pueblo desfilaban delante de la Custodia.

Romería

Romería de la Inmaculada Concepción. Fuente: propia.

Romería de la Inmaculada Concepción. Fuente: propia.

Se celebra el último Domingo de Mayo y tiene su origen en la cofradía de la Inmaculada Concepción que fundaron las muchachas solteras que vivían en esta barriada allá por la década de los cincuenta.

En las últimas décadas ha experimentado gran auge, con la asistencia de carrozas y caballistas venidos, no sólo de Cabra, sino también de pueblos vecinos, como Alicún de Ortega, Alamedilla o Solera.

La tarde anterior se traslada la imagen de la virgen sobre una carroza y buen número de romeros hacen el camino a pie, o sobre alguna de las muchas las carrozas y vehículos que la acompañan a lo largo de los diez kilómetros de recorrido. Ya por la noche, una verbena anima a los numerosos romeros que se desplazan.

El domingo por la mañana se celebra una misa romera y después es llevada a hombros la imagen de la Inmaculada Concepción por las hermanas de su cofradía. Terminados los actos religiosos empieza la fiesta y el bullicio por las inmediaciones de la Estación, en los chiringuitos montados, en las atracciones de feria o en el olivar, donde los grupos de romeros pasan una alegre jornada.