Folkclore y gastronomía

Folkclore

El Tío botija y su mujer en el huerto de Cerdá, ataviados con trajes típicos. Colección: Cerdá y Rico.

El Tío botija y su mujer en el huerto de Cerdá, ataviados con trajes típicos. Colección: Cerdá y Rico.

Aunque el bolero se bailaba, era la jota el baile por antonomasia, si bien podemos decir que nuestros bailes típicos están prácticamente perdidos. En cuanto al traje típico tenemos algunos testimonios en fotografías de Cerdá como los retratos que tomó al tío Botija y a su mujer, a los que hizo vestir con sus mejores galas para fotografiarlos en el huerto de la Virgencica. En el caso femenino, las fotografías de Cerdá aportan numerosos ejemplos de trajes apastirados, mientras que en el masculino existe una mayor variedad donde destacan sombreros de tipo chirri, calañés y de ala ancha.

El cancionero popular de Cabra del Santo Cristo tiene en las coplas de San Antón y de Carnaval su principal exponente, aunque en honor a la verdad apenas se canta en nuestros días, no obstante, desde la Asociación Cerdá y Rico se ha recopilado un interesante repertorio que ha sido publicado en varios números de su revista (nº 2 y 3). También hemos encontrado en la red un trabajo de fin de grado muy interesante sobre este apartado de nuestro patrimonio cultural inmaterial;  Música tradicional de Cabra del Santo Cristo y su proyección en el aula. El caso de Manuel Pelegrín Insa, de Miguel A. López Muñoz.

Los pliegos de cordel tienen en el romance de la nube uno de sus últimos exponentes. Capítulo aparte merecen los dichos populares y el vocabulario popular donde voces como “andulenciero-a” o “Pinchalasuvas” han sido recopiladas como voces autóctonas por publicaciones como el diccionario andaluz de vocabulario popular,  o el diccionario de Alcalá Venceslada.

Gastronomía

Cocinando andrajos un día de campo. Fuente: propia.

Cocinando andrajos un día de campo. Fuente: propia.

Destacan las comidas farinaceas, cuyo máximo exponente son los andrajos, que originalmente se acompañaban con carne de liebre y que a partir de finales del XIX comenzaron a incluir pescado, boquerones y chirlas principalmente. Se trata de un guiso muy apreciado en el siglo de oro, aunque habría que remontarse más atrás para buscar sus orígenes y se hace con masa fina guisada junto a un sofrito y verduras como pimiento verde o berenjenas.

Otros platos como la “ajoharina“, las gachas, las “gacha-migas“, la “sopaenajo” o el “carnerillo” forman parte de nuestra tradición gastronómica. Postres como las gachas dulces o la leche frita son dignos de reseñar en este apartado, donde también habría que mencionar la variedad de dulces que suelen hacerse coincidiendo con determinadas fiestas como la Navidad, la Candelaria o la Semana Santa.

Una tradición que en buena medida se ha convertido en atractivo turístico, no en vano y desde hace tiempo Cabra destaca como un destino gastronómico provincial, donde restaurantes como Casa Herminia o el Complejo Vergilia atraen a un buen número de comensales.