Alfonso Caro Caro

(1940-1985. Escultor y pintor)

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Alfonso Caro Caro (1940-1985)

Alfonso Caro nace en Cabra del Santo Cristo el 15 de Enero de 1.940, en donde vive hasta los 22 años.

Desde 1.961 hasta 1.964, inicia estudios religiosos y filosóficos en distintos seminarios que van desde Jaén, Londres y Estella, expresando en estos estudios un deseo espiritual y místico, que ocuparía no sólo su vida sino su obra, en la que podemos observar esta preocupación mística-religiosa como una trascendencia vital.

Desde niño dibuja y hace esculturas con el barro que él mismo se prepara, en los años previos al seminario y durante este periodo se inicia en la pintura y el dibujo realizando encargos de pintura. Un ejemplo de estos encargos los tenemos en el palacete de D. Bernardo Olmedo donde pintó los tres frescos de las siguientes ilustraciones.

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Desde 1.965 hasta 1.968 vive en Madrid, en donde trabaja como dibujante para diferentes empresas editoriales.

En otoño de 1.968 se traslada a Barcelona. Se matricula en escultura, teniendo como uno de sus profesores predilectos al profesor Carulla.

A partir de 1.971 hasta 1.985, año en el que muere, se dedica exclusivamente a la escultura y a la pintura.

ETAPAS DE SU OBRA:

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1ª Etapa.- Podríamos considerarla como una etapa llamada de nueva figuración. No sigue corrientes vanguardistas, y sí, en cambio una enorme depuración de estilo, imbuida de un simbolismo, ya sea en la trascendencia de las figuras creadas, bien en lo que podríamos llamar una figuración más terrenal.

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sprite-106sprite-892ª etapa.- Estudioso de la alquimia, el hermetismo y otras tradiciones simbólicas, Alfonso Caro en esta nueva etapa hace coexistir en su  obra, tanto el simbolismo tradicional como el sagrado, cohabitando una especie de simbiosis entre lo divino y lo humano de lo trascendente del mundo como absoluto. Las claves simbólicas del universo que se descubren en su obra, son portadoras de un significado y de un lenguaje que incluye tanto el mundo interior como el exterior, lenguaje que le sirve para recuperar una tradición de símbolos y tradiciones. Todo esto le hace desembocar en una obra más abstracta, arcaica y pura.

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Hacia el final de su vida, Alfonso Caro entra en una especie de aceptación de la voluntad suprema, aceptando el destino de los seres humanos predestinados a un devenir en el que no interviene la voluntad del hombre, sino la voluntad suprema.


Su única hija, Elisa Caro Vallespí, ha heredado de su padre la afición por el arte, dedicándose a la pintura desde hace ya algún tiempo y habiendo realizado numerosas exposiciones, además de tener obras en el Museo de .Arte Moderno de Torroella de Montgri o haber vendido obras a la colección Michelín. De entre las galerías que exponen sus obras podríamos destacar la Sala Dalmau de Barcelona o la Galería Alfama de Madrid.