Un tesoro de Cabra del Santo Cristo: la historia de un mar antiguo contada por sus propios vecinos

Cabra del Santo Cristo posee un patrimonio natural excepcional que durante décadas ha permanecido en un discreto segundo plano. Sin embargo, bajo sus montes, ramblas y barrancos se conserva una parte fundamental de la historia de nuestro territorio, una herencia geológica que permite comprender cómo era este rincón de Andalucía millones de años antes de la aparición del ser humano.

Tal y como se recoge en el artículo “Recursos de nuestro entorno natural”, las tierras que prolongan Sierra Mágina hasta el Guadiana Menor constituyen un espacio de enorme valor paisajístico, ecológico y geológico. Se trata de un territorio de transición donde conviven la media montaña mediterránea, los relieves subdesérticos, las dehesas transformadas en campos de cultivo y un complejo mosaico de formaciones geológicas que explican la singularidad de nuestro paisaje. A pesar de ello, gran parte de estos valores permanecen escasamente protegidos y, en muchos casos, insuficientemente divulgados.

Entre estos bienes geológicos destacan elementos ampliamente conocidos como el Puente de Tierra, los espectaculares relieves de bad-lands, los afloramientos volcánicos de Cabeza Montosa, las formaciones yesíferas, las turbiditas carbonatadas o la singular Ventana Tectónica de Cabra del Santo Cristo, uno de los enclaves geológicos más relevantes de la provincia. A estos lugares se suman numerosos recursos menos conocidos como el barranco del Arenero, muchos de ellos aún sin catalogar oficialmente, que atesoran fósiles, minerales y evidencias de antiguos ecosistemas marinos que convierten nuestro entorno en un auténtico museo al aire libre.

Precisamente el conocimiento de ese patrimonio oculto es lo que ha llevado durante años a un grupo de vecinos a recorrer campos, barrancos y montañas de nuestro término municipal. Gracias a su constancia y pasión ha sido posible reunir una colección extraordinaria de fósiles y minerales que hoy constituye una de las iniciativas de divulgación científica más valiosas surgidas en nuestro pueblo.

Una labor silenciosa de exploración y divulgación

Según relatan Manuel Sánchez Toledano, María Hernández Núñez y José Antonio Pajares de la Torre en la revista Contraluz, todo comenzó cuando José Antonio, de forma autodidacta, empezó a interesarse por los fósiles recorriendo los alrededores de Cabra del Santo Cristo y formándose a través de libros y recursos especializados. Durante años fue reuniendo una importante colección que posteriormente pudo exhibirse en exposiciones temporales realizadas en Cabra y Cambil.

A esta afición se sumó después un pequeño grupo de colaboradores entre los que cabe destacar a Anna Olsen y Basilio Fernández que, animados por el entusiasmo de José Antonio, dedicaron incontables jornadas a explorar el territorio. Lo hicieron no con una finalidad comercial ni científica estricta, sino movidos por el deseo de conocer mejor la tierra que habitan y compartir ese conocimiento con sus vecinos.

Fruto de ese trabajo fueron reuniendo centenares de piezas procedentes de distintos puntos del municipio. La colección despertó un creciente interés social y, tras una primera etapa en un local cedido por el Ayuntamiento, acabó instalándose en la Casa de Cerdá y Rico, hasta que finalmente se instaló en una de las aulas del viejo colegio Cristo Crucificado.

Un mar antiguo bajo nuestros pies

Uno de los aspectos más fascinantes de la exposición es que permite reconstruir la historia geológica de Cabra del Santo Cristo.

Los autores explican que gran parte de los fósiles encontrados pertenecen a organismos que habitaron el antiguo mar de Tetis, que cubría esta región hace cientos de millones de años. Moluscos, gasterópodos, cefalópodos, erizos marinos, corales y otros organismos quedaron enterrados bajo sedimentos que favorecieron su fosilización. Más tarde, los movimientos tectónicos que dieron origen a Sierra Mágina elevaron aquellos fondos marinos hasta convertirlos en las montañas que hoy conocemos.

Cada fósil constituye, por tanto, un documento histórico que ayuda a interpretar la evolución del paisaje y la propia historia de la vida en la Tierra.

Las piezas más destacadas de la colección

Entre los ejemplares descritos en el artículo destacan especialmente:

Ammonites

Son quizás las piezas más espectaculares de la colección. Estos cefalópodos marinos, emparentados con pulpos y calamares, vivieron durante más de 300 millones de años. En las Ramblas y otros puntos del término aparecen ejemplares de gran tamaño, algunos de los cuales podrían haber superado los 40 centímetros de diámetro.

Nummulites

Procedentes de la zona de la Estación de Huesa, estos diminutos organismos presentan forma de moneda, de ahí su nombre. Su importancia científica es enorme porque permiten datar los terrenos donde aparecen. Los autores recuerdan incluso que las famosas pirámides de Egipto fueron construidas con calizas ricas en estos fósiles.

Braquiópodos, bivalvos y ostras fósiles

La colección reúne numerosos ejemplares de organismos marinos que habitaron los fondos del antiguo mar. Su presencia confirma el origen marino de gran parte de los materiales que forman las sierras y lomas del entorno.

Belemnites

Son restos fosilizados de cefalópodos semejantes a los actuales calamares. Su característica forma de proyectil los convierte en una de las piezas más reconocibles de la muestra.

Erizos, corales y esponjas marinas

Encontrados en lugares como Fuente Alta y Arroyo Santo, aportan valiosa información sobre las condiciones ambientales de los antiguos mares que cubrieron la zona.

Minerales y formaciones volcánicas

La exposición incluye también una interesante colección mineralógica compuesta por cuarzos, ágatas, geodas, drusas, yesos de distintos colores, aragonitos, malaquitas, estalactitas y estalagmitas procedentes de diversos enclaves del término municipal. Especial relevancia tienen las piezas vinculadas al antiguo vulcanismo de Cabeza Montosa, uno de los rasgos geológicos más singulares de nuestro entorno.

Mucho más que una exposición

Entre los hallazgos realizados por este grupo destaca también el descubrimiento casual de una cista argárica en la zona de Las Piletas, con restos cerámicos y materiales óseos pertenecientes a un enterramiento de la Edad del Bronce. Los materiales fueron puestos a disposición de las autoridades competentes y entregados al Museo Íbero de Jaén, en un ejemplo de responsabilidad patrimonial que merece ser reconocido.

Un proyecto con vocación de futuro

La colección reunida durante años por estos aficionados pone de manifiesto que Cabra del Santo Cristo cuenta con recursos más que suficientes para impulsar un Centro de Interpretación de la Geología y la Historia Natural de nuestro territorio. Esta iniciativa podría constituir el germen de un proyecto museístico de mayor alcance, capaz de integrar y difundir el conjunto de la historia local, una aspiración que, como objetivo de máximos, conviene mantener siempre presente. Ciñéndonos a nuestra historia natural, no se trataría únicamente de exhibir fósiles y minerales, sino de explicar al visitante cómo se formó nuestro paisaje, cómo evolucionó la vida en esta zona y por qué enclaves como Cabeza Montosa, las Ramblas, el Arroyo Santo o la Ventana Tectónica poseen un valor científico y patrimonial excepcional.

Por ello, resultaría muy recomendable la organización de visitas escolares, no solo de centros educativos de Cabra, sino también de otras localidades. Además, debe tenerse en cuenta que la sala está especialmente acondicionada para que los docentes de Ciencias puedan impartir clases in situ, utilizando los fósiles como recurso didáctico directo y permitiendo al alumnado aprender en contacto con los propios materiales de estudio.

La exposición instalada en las dependencias del antiguo colegio Cristo Crucificado ya cumple parcialmente esa función. Sin embargo, tal y como ya hemos apuntado, por la calidad de sus piezas, por la historia humana que hay detrás de ellas y por su capacidad para divulgar el patrimonio local, bien podría convertirse en un proyecto museístico de mayor alcance. Sería además un justo reconocimiento al trabajo paciente de quienes han dedicado años a recorrer nuestros campos para rescatar del olvido unos tesoros que llevaban millones de años esperando ser descubiertos.

Fuentes:

Recursos de nuestro entorno natural de cabradelsantocristo.org.

Exposición de fósiles y minerales en la Casa de Cerdá y Rico, Manuel Sánchez Toledano, María Hernández Núñez, Jose Antonio Pajares La Torre. Revista Contraluz, 2020. Págs. 132-144.

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