Un plano de Cabra del Santo Cristo de la época de Carlos III

El aprovechamiento de las condiciones naturales de un país comenzaba por conocer su realidad física. Muy característico de la Ilustración era por tanto medir y delimitar bien el territorio, conocer la orografía, los caminos y los lugares que formaban parte de un reino que también necesitaba mejorar sus comunicaciones para el comercio y la defensa.

Tomás López de Vargas Machuca (1730-1802) fue geógrafo de S.M. el Rey Carlos III. Uno de sus proyectos consistió en editar un Diccionario Geográfico de España y perfeccionar los mapas conocidos hasta entonces, para lo que encargó a los obispos que repartieran entre los párrocos de sus diócesis un interrogatorio a fin confeccionar una memoria explicativa y, en algunos casos como en Cabra, un plano. En  Cabra existe también una representación esquemática del término municipal con abundante información. Caminos, accidentes geográficos, vegetación, cortijos, o distancias a las poblaciones más cercanas son algunos de los datos que nos ofrece, que en buena medida están recogidos en la memoria que acompañó al documento y que aquí se transcribe.

El técnico encargado de recoger los datos fue Juan de la Cruz de Herrera, según consta en el índice sobre cartografía histórica de la provincia de Jaén editado por el Instituto Cartográfico de Andalucía y, aunque en ninguna parte del documento aparece, si atendemos al modo en que se confeccionó la memoria, por medio de una orden cursada a los obispos para que la repartieran entre sus parroquias, a buen seguro que colaboraría el entonces prior de la villa, Juan José de la Moneda (1770-1805).

Fechado en 1781 -dos años después de la emancipación de la villa-, el documento resulta una interesante fuente que entre otras cosas nos da a conocer algunos topónimos hoy en desuso.

  • Norte:  ciudad de Úbeda, 6 leguas
  • Poniente: Solera, 1 legua. Guelma (sic), 3 leguas. Guadahortuna, 3 leguas
  • Lebate (sic): villa de Quesada, 3 leguas. El Larba (sic), 1 legua
  • Sur: La Alamedilla, 2 leguas. Guadix, 8 leguas. Alicún, 3 leguas. Las Dehesas, 3 1/2 leguas

De una representación figurativa donde destaca la iglesia parten diversos caminos. El del Norte se dirige a Úbeda atravesando el barranco del Agua y discurriendo por parajes como Peña Lisa, pero aparece aquí un topónimo en desuso, “cerro Corbejón” que seguramente se corresponda con el que actualmente conocemos como “Los Cangilones”. Las Altarillas y las Dos Hermanas, junto al cortijo de Pablo también están representados. Hacia el Este, el camino de Quesada discurre cerca del cerro de San Juan y se dirige hacia el cortijo de San Pedro, dejando más al Norte otros enclaves como el Pinar Negro y el cerro Cuchillón que seguramente sería el topónimo de los Picones de Larva. El camino de “Zuxar” se dirige hacia el Sur-Este pasando por el cortijo de La Rambla, ¿acaso el topónimo que dio nombre al título del Marqués “de la Rambla de Cabra del Santo Cristo”?. Entre el camino de Quesada y el de Zújar, una vez se atraviesa el arroyo Salado vemos enclaves como el cortijo del Chantre, el Prado, o la Campana , además de topónimos como “Loma de Granada” y cerrillo San Pablo. Los Pozuelos, los Llanos y el Molino Barranco nos acercan al arroyo Santo y al  camino que parte hacia Guadix, que pasa junto al cortijo “Antolín” y al de “don Francisco” antes de llegar al término de Alamedilla. El camino de Granada se dirige hacia Guadahortuna pasando por las cercanía de Cabeza Montosa y Gante.

Cabra del Santo Christo / Juan de la Cruz de Herrera. Versión original: 1 mapa, ms., 31×41 cm. Biblioteca Nacional-Mss/7294-fol.375.r.

Esta villa de Cabra es la última del Obispado de Jaén, cuyo término confronta con el Arzobispado de Toledo y el de Granada. Ocupa su extensión tres leguas y un cuarto de otra; de levante a poniente, tiene dos leguas y un cuarto de otra; del norte a sur, cinco leguas y medio cuarto de otra. Su circunferencia se extiende a dieciocho leguas y medio cuarto de otra. Confronta a levante con el término de la villa de Quesada, de la que dista tres leguas y para pasar a ella se pasa el río Guadiana, distante dos leguas de esta dicha villa de Cabra, y en el cual no hay puente, y una legua antes de llegar al río están los cortijos del Larba, como Vm. advertirá cerca de la misma línea, en donde se van apuntados. A poniente, con el de la villa de Solera, la que dista una legua  a aquella jurisdicción. Al norte con el de la ciudad de Úbeda, distante dicha ciudad seis leguas, y en el camino, una legua de este pueblo, está el Humilladero del Santo Cristo de Burgos, que se venera en la parroquial de esta expresada villa de Cabra, del que hay tradición que en el mismo sitio reventó una mula que conducía la imagen del Señor a la ciudad de Guadix. Después están los cortijos de Neblín, pertenecientes a la jurisdicción de la villa de La Moraleda, que dista de este pueblo una legua en la que hay un castillo que llaman de Bélmez, y en los cerros varias atalayas que siguen el curso del río Jandulilla, el que pasa por el camino arriba expresado de la ciudad de Úbeda, en el cual no hay puente ni vareo, y próximo al camino hay un cerro que a causa de una atalaya que hay en él, le llaman el Atalayón.

Poco antes de llegar al río, se hallan las ruinas de un cortijo que llamaban Rincón Blanco, y después de pasar el río, se hallan las ruinas de las Ventas de los Guardas. Próximo a estas está el cortijo que llaman La Ventilla de la Miera, propio del término de la villa de Jódar, cuya situación está cerca del camino de la ciudad de Úbeda, y dista tres leguas de este vecindario. Al sur, con el de la ciudad de Guadix, la que dista ocho leguas. Y para pasar a ella, es indispensable llegar a la villa de la Alamedilla y antes pasar el río de Guadahortuna, la que está en el camino de Granada, distante tres leguas, y esta dicha de la Alamedilla, dos leguas. En el mapa verá Vm. los cortijos, cerros, montes, arroyos y caminos que hay en el recinto del  término de esta villa, de la que no tengo que advertir cosa alguna respecto de ir figurados, sólo sí, que de los tres cerros que están sobre el Chantre, se olvidó poner los nombres, y de ellos es el primero el cerro de san Pedro, por la ermita y cortijos que tiene a la falda denominados así.

El segundo, el del Chantre, a causa de denominarse así la fábrica del vidrio que tiene al pie. Y el tercero el de la Peña del Aguila y el cerrillo, que está entrando a la población, con un castillejo que Vm. verá figurado y una ermita. Le llaman Pecho de San Juan.

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