Las cofradías

El surgimiento de las cofradías

Texto de Lázaro Gila Medina
La cruz de Serón en el centro de la plaza del mismo nombre. Fuente: propia.

Cabra del Santo Cristo. La cruz de Serón en el centro de la plaza del mismo nombre. Fuente: propia.

Mucho más lento sería el nacimiento de cofradías, pues para su creación es necesario una serie de requisitos que implican una mayor complejidad. No obstante, está probado como, para 1646, fecha del citado inventario, ya había dos: la de Serón, en Almería, que fue muy generosa, y la de Moclín, en Granada, amén de la de Guadix, la primera y principal.

Sería, fundamentalmente, en la segunda mitad del siglo XVII cuando se multiplicarían, especialmente a partir de la gran peste que asoló Andalucía durante el verano de 1649, y que se repetiría justo a los treinta años, -1679- siendo el Cristo de Cabrilla el referente obligado para sanos y enfermos -los unos solicitándole no verse afectados y los otros buscando recuperar la salud, que les librara de una muerte casi segura-. Mas el verdadero cenit llegaría muy a comienzos del siglo XVIII, a raíz de un suceso extraordinario acaecido en la tarde del 27 de abril de 1698, en que, sacado en procesión para pedir la lluvia, ante la prolongada sequía el lienzo del Santo Cristo experimentó un copioso y extraño sudor, que arrancándole desde la cabeza le llegaba, a través de tres hilos, hasta los pies. Limpiado con unos corporales por el Prior D. Lorenzo de Molina Gámiz, ayudado por el agustino, Fray Jerónimo de Ángulo, se dio cuenta al obispo de Jaén, D. Antonio de Brizuela y Salamanca. Éste formó una comisión de expertos -teólogos, físicos, pintores, etc.-, que lo examinaron, mas no hallaron razón natural alguna a tal suceso, por lo que el prelado, en ese mismo año lo declaró por sobrenatural y milagroso, ordenando que dichos corporales se guardasen en el convento de Santa Catalina de Baeza[1] -aquí estuvieron en un relicario del coro bajo hasta 1936, si bien un pequeño fragmento de los mismos se veneró en esta parroquia en otro relicario hasta ese mismo año-. Finalmente, autorizó que se pintara un cuadro que recordara tan importante hecho sobrenatural y que se levantara una ermita en el lugar -la era de Antón Marín- donde comenzó tan singular portento -las dos últimas cosas aún se conservan y han sido restauradas recientemente-.

Hoy por fortuna, gracias al interés de los historiadores locales por estos temas, vamos conociendo algunas de ellas. Así, muy brevemente, comenzando por la provincia de Almería, aparte de la de Serón, que en la temprana fecha de 1638 trajo la elegante Cruz de la calle Real y para 1646 una lámpara, existía otra en la misma capital con sede canónica en el Convento de la Santísima Trinidad[2] Igualmente en la Parroquia de San Juan Bautista de Benejí -cerca de Berja, a la sazón jurisdicción del arzobispado de Granada-, tenía su sede canónica otra hermandad, que peregrinaba a Cabrilla, como todas, para San Miguel e incluso le honraba con numerosos cultos en su lugar de origen, manteniéndolos una vez que dejaron de venir por aquí[3]. Hoy la devoción sigue vigente, siendo el Santo Cristo de Cabrilla el patrón de la localidad.

Alfarnatejo, Málaga, Cristo de Cabrilla. Fuente: propia.

Alfarnatejo, Málaga, Cristo de Cabrilla. Fuente: propia.

Lo que sabemos de Almería es una mínima parte de lo que sería en realidad. Igual debió pasar en Málaga, donde en la capital la devoción al Cristo de Cabrilla alcanzó una gran popularidad hasta tiempos relativamente recientes. En la iglesia de los dominicos tuvo capilla propia hasta su desaparición en los tristes sucesos del 1931 y su hermandad, a comienzos del siglo XX, salía en procesión en la tarde del Viernes Santo[4]. Incluso aún hoy en la pequeña localidad de Alfarnatejo, el patrón es también el Santo Cristo de Cabrilla, conservando la costumbre de celebrar sus fiestas principales en San Miguel.

Úbeda, Cristo de Burgos en ubicación original de la iglesia de San Pedro hoy en Santa María). Fuente: propia.

Úbeda, Cristo de Burgos en ubicación original de la iglesia de San Pedro hoy en Santa María). Fuente: propia.

También por el antiguo Reino de Jaén, al que siempre perteneció esta localidad, la devoción al Cristo de Cabrilla tuvo una gran difusión. Está probado que hubo cofradía en Jaén[5], capital, donde paralelamente también se veneró con la otra advocación de Cristo de San Agustín, en Albánchez de Úbeda -hoy de Mágina-, Mancha Real, Andújar -con sede en el antiguo convento de las Capuchinas-, Torres, Jimena, etc. Especial significación tuvo la devoción en Úbeda, no en balde, Cabrilla, hasta 1659 dependerá de su Concejo, agrupando la cofradía[6] a los criadores de ganado porcino y recibiendo culto en diversas iglesias. Igualmente, muy entrañable tuvo que ser la cofradía de la vecina y hermana localidad de Huelma, que trajo de limosna toda la piedra necesaria para la gran fachada principal de la parroquia-santuario -sometida en estos momentos a una intervención muy desafortunada-.

Sin embargo, donde la devoción al Cristo de Burgos o de Cabrilla arraigó y se difundió con gran fuerza e ímpetu fue en el antiguo Reino de Granada, merced a la creación de las poderosas cofradías de los Ganaderos del Reino de Granada, establecida en la Basílica de las Angustias -la primera capilla de la izquierda es la del Cristo de Cabrilla o de los Pastores, y la de los Vaqueros de Sierra Nevada, con sede en la Parroquia de Mecina Bombaron, celebrando grandes solemnidades y difundiendo la devoción por todas las Alpujarras. Tal sería el caso de Lújar, ya en la Baja Alpujarra, donde también lo tienen por patrón -el estribillo de su himno dice: El Santo Cristo de Burgos / que en Cabrilla puesto está / nos proteja, nos bendiga y / nos libre de todo mal”-. Si bien aquí en Granada, también tuvo mucha fuerza y arraigo la otra advocación de Santo Cristo de San Agustín[7], nombrado “Sagrado Protector de la Ciudad”. Su Titular es la singular talla atribuida a Jacobo Florentino -recientemente a Jerónimo Quijano-, que recibía culto y tuvo hermandad en el desaparecido convento de San Agustín -tras la exclaustración en el Convento del Ángel y actualmente con una nutrida cofradía-.

Incluso, esta devoción, tan eminentemente popular, también llegó a las más altas instancias granadinas, como lo prueba el sermón en su honor, pronunciado, el 17 de junio de 1668, por el capellán real D. Sancho de Guzmán Portocarrero en la iglesia del Convento de la Victoria, con motivo de la fiesta que le organizó la Real Chancillería[11]. Es más, el dramaturgo del círculo de Calderón, Agustín Moreto le dedicó una obra, valorando su fama como taumaturgo.Otra prueba más del gran arraigo popular que gozó el Santo Cristo de Burgos o de Cabrilla, la tenemos en los protocolos notariales granadinos, pues aparece en numerosas mandas testamentarias, en las dotes matrimoniales y especialmente en los inventarios post mortem. La lista es muy extensa[8]. Como simple botón de muestra diremos que, en el primer caso citado, en 1686, Francisco Salido Herrera en una de sus mandas testamentarias deja 30 ducados para que se le haga un velo[9]. Por lo que atañe al segundo caso propuesto -dotes matrimoniales-en la carta dotal de Josefa Vida, que iba a casar con el pintor Salvador Rubio de Rueda, figura una laminica de un Santo Cristo de Cabrilla con marco acharolado. Y, por último en los inventarios post mortem, los testimonios se multiplican. Mas por su singularidad diremos que al morir el pintor Pedro Bocanegra, dejó un Santo Cristo de Cabrilla, valorado por el arquitecto y pintor Teodoro Ardemans en 40 reales[10].

Catedral de Guadix. Cristo de Burgos. Fuente: propia.

Catedral de Guadix. Cristo de Burgos. Fuente: propia.

Por lógica, la primera hermandad en constituirse sería la de Guadix, pues en el acta de entrega a Cabra de la copia del Santo Cristo, como advertimos, se le concedían una sería de privilegios, como el tener un recibimiento y despedida oficial por todas las cofradías y el poder celebrar la fiesta principal del 14 de septiembre, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz. Precisamente, hasta comienzos de la pasada centuria, estuvo en pie a la entrada de este pueblo, la hermosa cruz, traída por esta cofradía, siendo su punto de encuentro o de despedida con los representantes del Municipio, del clero local y demás hermandades.

No obstante, no creemos que colmaran las expectativas que se le habían ofrecido en dicho documento. Así, por ejemplo, por ya citado testimonio del carmelita Fray Antonio de Jesús María -de 1680-, de las tres grandes solemnidades que se le dedicaba al Cristo de Burgos al año, la del veinte de enero la hacía la hermandad local de la Esclavitud, la del catorce de septiembre, cedida por el documento en cuestión -1637- a Guadix, era de los Ganaderos de Sierra Nevada y Sierra Morena, y la última, el día de San Miguel, cuando concurrían todas las hermandades, la hacía los Vaqueros de Sierra Nevada -tal vez, el que D. Jerónimo marchara pronto a Madrid [circa 1640], hizo que la hermandad accitana no alcanzara el rango que se le había previsto.

No obstante, Si sabemos que celebraba numerosos y concurridos cultos a la copia del Santo Cristo existente en la catedral. Lienzo que tiene las mismas medidas que el de Cabra, por fortuna de época y que ¡ironías del destino! ha sido el modelo en dos ocasiones para realizar otro nuevo para Cabra, una vez que el original se perdió el 7 de agosto del 1937[12]. Si ignoramos, con total exactitud, cuándo se pintó[13] -tal vez a raíz de quedarse en Cabra el original-, quién lo hizo y quién fue el comitente -quizás el mismo D. Jerónimo-, sí en cambio podemos afirmar que el “Santo Cristo de las Enagüillas”, como era conocido popularmente, gozaba y aún tiene una gran aceptación popular, no siendo esta la única copia, pues en la Iglesia de la Virgen de Gracia, en el barrio de las Cuevas, hay otro cuadro, más pequeño, en su origen de devoción particular y necesitado de una rápida restauración[14].

También Baza tuvo cofradía, incluso sabemos por el profesor Jaramillo Cervilla[15], que en la segunda mitad del siglo XIX existían dos: Una con sede en el desaparecido convento de Nuestra Señora de los Ángeles, de franciscanas clarisas, celebrando solemnes cultos en su honor el 14 de septiembre, mientras la otra la tenía en la Parroquia de Santiago. Por último diremos que en su Iglesia Mayor -antigua colegiata- existe una copia muy deteriorada, que debe ser de mediados del Seiscientos, pues la tipología de su gran marco responde a ese momento histórico, ambas piezas necesitadas de una urgente restauración.

La Esclavitud gozó de muchos privilegios eclesiásticos, especialmente indulgencias y otros beneficios espirituales, siendo de destacar la bula del Papa Clemente XII, de 1734, concediendo indulgencia plenaria a todos los cofrades y devotos del Santo Cristo que visitasen su santuario el día de San Miguel, tras cumplir diversos requisitos[16].La cofradía local, denominada «Hermandad de los humildes e indignos esclavos del Santo Cristo de Burgos» -popularmente la Esclavitud- no sería precisamente de las primeras. Sus fundadores fueron 72 vecinos, -número simbólico pues nos recuerda aquellos otros tantos discípulos del evangelio-. Sus constituciones y estatutos fueron aprobados en 1669 por el obispo Rodríguez de Valderas. Aparte de éstos setenta y dos estarían los vinculados, ya sin límite y “… sin diferencias de edad, sexo y riqueza, pues la Sangre de Cristo se derramó por todos”.

Precisamente este era el día grande, cuando concurrían todas las cofradías, que, para 1790, según el Dr. de la Moneda, eran en torno al centenar. Fue en tal fecha cuando se estableció el orden que cada una de ellas debería de seguir en la procesión, pues se había creado cierta confusión, fijándose la prelación en función de la mayor antigüedad.

También en este mismo año y el mismo prior agrupó en cinco partidos a los pueblos donde había un síndico-demandante encargado de recoger los donativos al Cristo de Cabrilla, buscando una mayor seguridad y eficacia. Uno de ellos tenía por sede Baza y otro Guadix. En el primero, cuyo síndico, encargado de coordinar estas labores, era Juan Martínez Salvador, englobaba a Babor, Freila, Pujar, Caniles, Orce, Huéscar, Benamaurel, Castril, Gorafe, etc., mientras el segundo tenía por síndico a Diego Urbano Millán y englobaba, entre otros, a las localidades de Alicún de Ortega, Las Dehesas -hoy de Guadix-, D. Diego -hoy Villanueva de las Torres-, Alamedilla, Las Almenas, Alamedilla, Doña Marina, Benalúa de Guadix, Laborcillas, Pedro Martínez y los Villares de Guadix[17] -esta larga lista de municipios, sin duda es sumamente ilustrativa pues nos demuestra, una vez más, el gran arraigo popular que tuvo la devoción al Cristo de Cabrilla en esta diócesis, debiendo ser cierto que también en cada una de ellas habría su respectiva hermandad.


[1] A.P-S.C.S.C. Legajo, 172, documento núm. 3.

[2] Archivo Municipal de Almería. Legajo, 1.116. Documento, 3. Dato facilitado por D. Rafael Frías Marín.

[3] V. SÁNCHEZ RAMOS, “El Santo Cristo de Cabrilla de Benejí (Siglos XVII-XVIII)”,  Programa de Semana Santa, (Berja, 1997), pp. 18-20. Aunque con errores históricos, pues hace arrancar la devoción al Cristo de Cabrilla en estas tierras, a partir de su repoblación en 1575, lo que es imposible, pues el Santo Cristo llega a Cabra en 1637.

[4] A. COMINO ROMERO, Breve historia de un Cristo olvidado. (Aproximación histórica a la desaparecida Hermandad del Santo Cristo de Cabrilla), Málaga, Agrupación de Cofradías, 2001, 109 páginas.

[5] A. LÓPEZ ARANDÍA, “El Santo Cristo de Burgos. Una devoción de Sierra Mágina en Jaén”: Sumuntán, 11 (Jaén 1999), pp. 137-147.

[6] Archivo Municipal de Úbeda (A.M.U). Legajo, 1212, escribano: Andrés López de Medina, folio, 744, fecha, 16 de agosto de 1650. Dato facilitado por D. Vicente Miguel Ruiz Fuentes.

[7] Para más información al respecto véase Juan Jesús LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ ET ALII, Granada y el Cristo de San Agustín, Granada, Hipercor, 1994.

[8] Si se hiciera una investigación en los protocolos notariales de este territorio en esta línea, pasaría igual.

[9] El Cristo de Burgos o de Cabrilla, hasta 1968, estaba siempre oculto por un velo que sólo se descubría para la Misa y otros actos solemnes.

[10] Para más información véase mi obra ya mencionada  Cabra del Santo Cristo…  (2002), pp. 69-71.

[11] CÓZAR CASTAÑAR, J. “Sermón al Santo Cristo de Cabrilla”:  Boletín del Instituto de Estudios Giennenses 145, (Jaén 1992), pp. 23-45., 23-45.

[12] La primera se hizo por D. Jesús Valverde Gómez, en 1950, y la segunda y actual, teniendo por base este último lienzo, que para darle mayor consistencia se reenteló, en 1986, por D. Francisco Cerezo Moreno. Además, en ambas ocasiones las facilidades dadas por el Excmo. Cabildo Catedralicio fueron realmente excepcionales.

[13] El cuadro ha sido restaurado, con mucho acierto, el año pasado -2002- por Dª. Isabel Cambil Campaña. Precisamente ella nos ha informado que el lienzo y los pigmentos son del  Seiscientos.  Por eso queremos aprovechar estas líneas para hacer público nuestro agradecimiento por la información que nos ha facilitado, así como a Dª.  Josefina Jiménez Madrid.

[14] Para más información al respecto véase: Manuel AMEZCUA, “La pintura del Cristo de Burgos de la Catedral de Guadix”: Boletín del Instituto de Estudios “Pedro Suárez” 2, (Guadix 1989) pp. 73-77. Se estudian las vicisitudes que sufrió el cuadro durante la guerra civil y se afirma que fue un regalo del Cardenal Sandoval.

[15] El Obispado de Guadix-Baza (1885-1921). Tesis doctoral, aún inédita, defendida en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, en 1991, 4 volúmenes.

[16] La Esclavitud con el tiempo se convirtió en la cofradía de la elite local, por lo que a mediados del siglo XIX, las clases humildes crearon otra denominada Los Arrieros. Ambas fusionadas en una sola a partir del Concilio Vaticano II, por imperativo del entonces obispo Romero Mengíbar.

[17] Para más información véase mi obra Cabra del Santo Cristo, (1978), pp. 123-128.